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EN LA CRESTA DE LA OLA

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Esta tarde hubo reunión del Concejo Directivo de la Unión Argentina para seguir analizando desde diferentes ángulos la evolución de la pandemia, que obliga a pensar en alternativas tanto para el rugby amateur como para el profesional, pero siempre manejándose en un mundo donde el concepto certeza prácticamente no existe.


En un comunicado dado a conocer en la web oficial de la UAR, se destaca que «hemos conversado con nuestros jugadores y entrenadores para mantenerlos informados y ponerlos al tanto, ante cualquier avance. Seguimos trabajando arduamente para lograr la mejor opción posible para nuestros equipos y preservar el desarrollo del juego en este contexto«.

Desde el punto de vista del rugby amateur, el contexto obliga a prestar suma atención a la política sanitaria que se aplica en las diferentes regiones de la Argentina, que expresan situaciones diferentes. En ese sentido los jujeños ya habrían expresado su deseo de reanudar las actividades, respetando los protocolos UAR y en atención a una cierta apertura social que se ha dado en los últimos días en esa provincia del norte argentino.

Previo a la reunión virtual del concejo, la Comisión de Competencias UAR propuso la realización de un torneo nacional de rugby femenino de manera virtual, siguiendo un modelo santafesino, que se replicaría a nivel nacional.

Pero la gran preocupación de nuestra dirigencia pasa por sostener a nuestros clubes, ya que muchos están viviendo una situación mas que angustiante. Es por eso que se estaría pensando en una estrategia para que gradualmente los clubes vayan recobrando «vida». Es decir, el objetivo es que la familia regrese al club y de paso algo de juego.

Como parte de la misma podría ocurrir que se juegue un rugby tag, es decir nuestra clásica tocata, con un contacto mínimo, como una forma de darle actividad a los jugadores y fundamentalmente darle vida a los clubes, para que retengan a sus asociados. Sería una forma de no asustar a las autoridades sanitarias, ya que se eliminaría el problemático contacto que significa el juego tradicional, con sus formaciones fijas y móviles, más la la situación de tackle.

Algo que podría empezar de manera interna en cada club, para luego ver una posible competencia interclubes, en tanto y en cuanto no aparezcan problemas de contagiosidad. Es fundamental que los clubes retomen sus actividades, vuelvan a ser los escenarios de contención social y deportiva que conocemos en nuestro rugby amateur.

En cuanto al rugby profesional, trascendió que Sanzaar pretende que el Rugby Championship siga siendo una competencia anual, pero el Super Rugby tendría cambios profundos. Por un lado Nueva Zelanda y Australia ponen en práctica en las próximas semanas su respectos «super rugby caseros» y puede ser una experiencia importante a futuro.

Ambos países ven complicado, por diferencias horarias, por largos y cansadores viajes, la competencia con Argentina y Sudáfrica, por lo que no sería extraño que en el 2021, tengamos un Super Rugby del Pacífico, donde hasta podrían participar Japón, Tonga, Samoa y alguno más de la región.

Eso dejaría abierta la posibilidad de un Super Rugby del Atlántico con argentinos, sudafricanos y podría abrirse una puerta para otra franquicia americana. No sería descabellado recrear el modelo de la Vodacom Cup o la First División de la Currie Cup con un equipo argentino radicado en la tierra de los campeones del mundo.

Es decir, se está buscando darle competencia a Jaguares, en un ámbito de suma exigencia para el próximo año, ya que en este 2020, la franquicia argentina no tendrá actividad. Eso ha obligado a que la UAR mantenga un diálogo permanente con los jugadores profesionales, a fin de adecuar los contratos vigentes, a esta realidad impensada hace unos meses.

En cuanto a la Liga Sudamericana, su continuidad es toda una incógnita. Este torneo, sostienen algunos, implica viajes y relaciones con países con serios problemas sanitarios como es el caso de Brasil.

Por otra parte, para el run-run de la dirigencia argentina, está muy clara la presencia de los representantes dispuestos a «colocar» jugadores en el Hemisferio Norte, teniendo en cuenta que hay señales de reanudación del rugby profesional para el inicio del otoño europeo, hecho que podría generar la rescinción de algún contrato. Esto es una realidad imposible de modificar.

Es decir, el rugby acá y en todo el mundo, sigue siendo una caja de sorpresas. La incertidumbre domina la escena. Planificar es entrar en el terreno de las utopías ya que la verdad de hoy, puede ser una mentira el día de mañana dado el dinamismo social que genera la pandemia. Hoy nuestro mundo se maneja en la cresta de la ola.