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NUESTRO RUGBY DEBE SEGUIR ESPERANDO

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La Unión Argentina de Rugby dio a conocer un protocolo para que paulatinamente vuelva la actividad a nuestros clubes de rugby amateur. Una actividad que deberá estar sujeta a los lineamientos generales que impartan el Estado Nacional, Provincial o Municipal, ya que el impacto de la pandemia tiene sus particularidades, según las diferentes regiones de la Argentina.


Es por eso que al margen del protocolo UAR, los municipios en particular están implementando los suyos, adaptados al terreno y sujetos a las directivas emanadas desde las autoridades provinciales. Incluso dentro de una misma provincia hay variantes que inducen a los intendentes a tomar recaudos diferenciados.

Además no es lo mismo el entrenamiento en deportes individuales, como en los de conjunto y este es el motivo por el cual la UAR plantea su protocolo para que sirva como guía para la toma de decisiones de los clubes y las uniones.

Hay realidades muy distintas, entre un club polideportivo, con 10.000 ó más socios como tenemos en Rosario, y otro donde el rugby es el deporte que comparte espacios con otro, como el hockey. Son particularidades también a ser tenidas muy en cuenta.

En su comunicado, la UAR, por medio del doctor Marcelo Saco, Director Nacional Médico, explicó: “Este protocolo está basado en los documentos distribuidos por World Rugby sobre el regreso al juego en este contexto de COVID 19 y las recomendaciones brindadas por el Ministerio de Salud de la Nación. Las guías fueron muy bien recibidas por parte de las uniones provinciales, que estarán encargadas de hacer cumplir el protocolo a los clubes, una vez que estén en condiciones de poder retornar a la actividad, según las normativas nacionales, provinciales y municipales”.

Hay una realidad insoslayable: Argentina tiene rugby amateur basado en 70.000 jugadores, cerca de 60.000 chicos y 3800 mujeres. Ellos son parte de los 524 clubes distribuidos en las 25 uniones provinciales.

Todos ellos, más allá de la competencia que vemos en los niveles superiores, hacen del rugby un actividad recreativa, sin los compromisos y obligaciones que impone el profesionalismo. Además los clubes se sostienen con el aporte societario, no son empresas ni franquicias, y son los mismos jugadores los socios que contribuyen con las tesorerías. Todo esto también debe ser valorado al momento de tomar decisiones.

Por eso es importante tener en cuenta a los clubes y a los jugadores. Atender la economía de los primeros es tan significativo, como la salud física del jugador. La apertura paulatina de las sedes se impone como primer paso, hasta llegar a la práctica deportiva.

Si bien sabemos que nuestro rugby amateur no se juega, salvo honrosas excepciones, en canchas superpobladas, no se debe dejar de lado al gran protagonista del espectáculo: el jugador. El primer interrogante que se plantea es el «aislamiento», algo imposible de concretar ni en la cancha, ni en los entrenamientos. Los europeos, un poco más adelantados que nosotros en cuanto a los tiempos de la pandemia, tienen algunas experiencias en el tema, de allí que el esperado regreso venga tras una serie de estudios sanitarios que habiliten al jugador. Nuestro rugby, no puede estar al margen de esos cuidados.

PROTOCOLO UAR
Las uniones y por medio de ellas han recibido los clubes el protocolo basado en cuatro items, con estrictas medidas que contemplan desde designar cada unión uno o más Jefes Operativos COVID-19 que serán los responsables de implementar los lineamientos que recibe de la autoridad sanitaria, comunicarlo e implementarlo en a los clubes. A su vez, cada club tendrá su propio Referente de COVID-19, y de ser necesario de acuerdo con el tamaño del club y la extensión horaria de apertura, podrán tener más de un responsable colaborador de COVID-19.
Situación y medidas locales
Se deberá contar con las autorizaciones locales (municipales y provinciales) en cuanto a la reapertura de las instalaciones. Debe tenerse en cuenta los condicionamientos en cuanto a que espacios se pueden abrir/utilizar y la cantidad de personas que lo pueden usar. También las medidas de sanitización para cada espacio (materiales desinfectantes, capacitaciones del personal, periodicidad).
Recomendaciones para las instalaciones
Se deberá desarrollar un mapa de cómo moverse en las instalaciones para evitar congestiones de personas circulantes y cuidar el distanciamiento social. Garantizar la limpieza de todas las dependencias, como también la disponibilidad de zonas para higienizarse antes y después de la práctica. Se clausurarán áreas comunes cubiertas como vestuarios o duchas.
Recomendaciones para las personas
Esto incluye a todos los que entran al club: jugadores, staff, personal general del club.Todos deben completar una educación ((https://playerwelfare.worldrugby.org/covid-19-courses) sobre la pandemia y presentar el certificado en formato PDF.
Accederán y saldrán del club por el lugar que se le haya indicado, registrando su ingreso y egreso en una planilla.
Todos los asistentes deben dar, como condición previa para obtener el permiso de ingreso a la sede, confirmación por escrito al Gerente COVID-19 o al Jefe Operativo designado
Todos los que ingresan al club deben usar máscaras o tapabocas reglamentarios o aprobados por la autoridad sanitaria durante toda su estadía en las instalaciones (mientras las autoridades de salud así lo recomienden).
Los que ingresen deberán realizar un examen diario, completando un cuestionario de síntomas, mantener las reglas de higiene (lavado de manos, evitar tocas manijas, usar tapabocas siempre, usar desinfectantes al ingresar a una sala, no escupir, etc)
Además observar la reglas de distanciamiento social en oficina, gimnasio, consultorio y cancha.