UN CIERRE A TODA ORQUESTA


El final de temporada encuentra el rugby litoraleño en un gran momento. Se viene de un año con muy buenas actuaciones (TRL, Interior, Nacional, Inter Academia) y el cierre nos regala a Rosario como campeón del Seven de la República, sin olvidar las campañas de Santa Fe y Entre Ríos en el torneo más federal de nuestro rugby amateur.


En el caso particular de la Unión de Rugby de Rosario se ha logrado sumar su quinta Copa Seven a la vitrina de calle Salta (1995 – 1998 – 2000 – 2009 – 2022) y se dio la curiosa coincidencia, como si fuera un hilo histórico, entre aquel último titulo y éste que todavía se disfruta: jugadores de aquel entonces, hoy entrenadores y hasta un manager que siempre está.

Precisamente Ricardo Pettit, uno de los históricos managers del Ñandú´7, reconoce con esa visión que dan los años que «es un orgullo enorme ser parte del seven de Rosario. En el 2009 teníamos un plantel con muy buenos jugadores, pero este año por sobre todo sobresalió el concepto de equipo. La estrella fue el equipo y a partir de alli se fueron haciendo las cosas: presentamos una muy buena defensa, mucha actitud, todos fueron al frente, los duelos se ganaron, se trabajó de gran forma el contacto, sorprendimos a todos. Sinceramente la estrella fue el equipo, por eso todo salió tan pero tan bien y asi fue como ganamos todos los partidos».

Y bajando en la escalera generacional, el capitán Gregorio Cuello, no duda en señalar que «vinimos a jugar hasta el final, nos mentalizamos para eso, se formó un grupo realmente excepcional, de amigos, de personas increíbles, dispuestos a dejar todo por esta camiseta. Todo eso se vio en la cancha desde el primer partido y asi fuimos construyendo este logro, algo que realmemte me llena de orgullo».

«El compañerismo fue una de las claves de este equipo, siempre sabíamos que al lado nuestro había uno de nosotros para jugar y además en todo momento estuvo latente la mentalidad ganadora».

En el 2009 disfrutaba desde adentro. Hoy, sufrió para luego disfrutar, al borde del touch: Pablo Iguri, junto con Federico «Tito» Amelong», tuvieron la conducción técnica del nuevo campeón. Para él «es una sensación muy especial vivir este momento, es una alegría inmensa. Esto fue producto de un gran grupo humano, base fundamental para ganar el República. Tuvimos un juego bastante aceitado, nuestra clave fue la tenencia de pelota, imponer nuestro ritmo, jugar muchas fases; fueron importantes las salidas, algo realmente decisivo en el seven y ser muy pacientes hasta encontrar los espacios. A estos conceptos le sumanos la entrega física, algo también clave en este tipo de competencia. En ese sentido estuvimos realmente, muy pero muy bien».

Y a la entrega física total, a la actitud de los jugadores hubo que sumarle el profesionalismo de Pablo Edery, kinesiólogo, para quien «todos respondieron realmente bien. Hicimos una preparación previa que nos permitió llegar a Paraná con ritmo de seven, salvo los cuatro jugadores de Duendes que se sumaron luego del Nacional, pero que respondieron bárbaro. No tuvimos problemas, los doce jugadores terminaron jugando en todos los partidos, no hubo lesiones ni musculares, ni traumáticas. Realmente feliz por el triunfo y por el esfuerzo que hicieron todos».

Un ejemplo de como defendió Rosario: tres x uno

Con ese especial olfato que da la experiencia de tantos seleccionados, Martín Santi, el PF define a este logro «como una cuestión de compromiso, de sentido de pertenencia de todos los que empezaron a trabajar hace dos meses, porque desde el primer momento mostraron las ganas de estar. Los que empezaron la última semana de entrenamientos llegaron físicamente muy bien, nadie tenía alguna carga muscular, tampoco lesión articular, es decir estaban en perfectas condiciones para una competencia tan exigente.

«Cuando se llega a esta instancia es necesario ajustar y administrar las energías, porque enfrente están los 175 mejores jugadores de la Argentina. Esto hace necesario un trabajo muy de equipo con todo el staff para no agotar algunos y que otros queden muy frescos. El resultado fue una adecuada administración de las cargas, los relevos se hicieron en los tiempos correctos, más allá que algunos jugaron más porque formaban la columna vertebral».

«Tenemos -agrega- una estadística muy buena: todos los partidos los empezamos ganando. Esto que dice? Queda en claro la concentración, desde la entrada en calor, la interpretación de lo que querían los entrenadores, mas la actitud y la aptitud. Asi fue como se jugó la final, donde lo borramos a Buenos Aires».

«En síntesis, fue un trabajo de charlar mucho con los jugadores para saber como estaban, hacer buenas entradas en calor, una regeneración de calidad y alinearlos a todos para que lleguen en las mejores condiciones. Los doce que viajaron, jugaron todos los partidos, a excepción de dos que por cuestiones ténico-tacticas no jugaron la final».

Dos que dejaron esa impronta tan especial de jugadores diferentes, pero el paso del tiempo no los olvida; dos que «ayer nomás» vestían los cortos, se calzaron el buzo de DT para brindar su apoyo al staff. Desde Las Delicias, vino Román «Pitu» Miralles y desde el Predio Grantfield, Francisco «Pacu» Cuneo.

Para Cuneo, un ex puma seven «los chicos se entregaron ciento por ciento a las órdenes de los entrenadores, lo hicieron con una humildad enorme, respetuosos, educados, predispuestos siempre, sin quejas. En el seven formar el grupo es algo asi como el ABC y esa formación fue algo natural, lo cual sirvió muchísimo para trabajar. En la cancha fue clave la contundencia en ataque, en todos los partidos fuimos los primeros en golpear, corregimos la obtención; fuimos muy sólidos en defensa, por eso nos hicieron pocos tries; una falla fue la conducta, tuvimos algunas amarillas, algo que vi en todos los equipos, se notó cierta rigurosidad en los árbitros en ese aspecto»

Otro ex Puma, Miralles, «cuando en agosto Pablito Iguri y Tito Amelong, me invitaron enseguida dije si. Y fue algo realmente muy bueno, porque se armó un lindo staff y en el juego los pibes se comieron la cancha, hacia mucho que no veía a un equipo con éstas ganas de jugar. Hubo mucha coincidencia en nuestro trabajo y eso se vio en el grupo».

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