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UN NACIONAL BIEN NACIONAL

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Este sábado, de manera virtual, se disputó el Nacional de Clubes Femenino, organizado por la Unión Argentina de Rugby que como ha venido ocurriendo durante esta larga cuarentena, puso de manifiesto la voluntad y la pasión que está volcando la mujer en el mundo del rugby.


Final de fiesta virtual, el tercer tiempo del Nacional Femenino de Clubes

Fue así como con la coordinación de algunas uniones se fueron desarrollando cuatro módulos que sirvió para mantener latente el espíritu de camaradería y amistad, valores que distinguen a nuestro deporte.

En la apertura de la jornada, en el módulo reservado a las capitanas, participaron 65 personas, representando a clubes y uniones nacionales. Fue importante la presencia de dirigentes, respaldando de esa manera la convocatoria, entre ellos Rubén González Fresneda, vicepresidente de la Unión de Rugby de Rosario, Raúl Liljesthron, coordinador de Rugy Fem en la URR y José Rufino, quien tiene a su cargo esta especialidad en el ámbito de la UAR.

Entre las participantes se destacó a varias jugadores con experiencia internacional como Liliana Alcaraz, las hermanas santafesinas Gisela y Gimena Acuña, las tucumanas Rita Cazorla e Isa Fontanarrosa, la chaqueña Viviana Garat, entre otras. No faltaron los referees como la marplatense Laureana Palpaterra y la cañadense Violeta Moncada.

En el caso particular de Rosario, la provincialista Analía Guida fue enlace y gestora de las respectivas invitaciones para los diferentes módulos, pero además dieron su presente Maricel Gori, de Old Resian y Soledad Otero, del Jockey Club Venado Tuerto, más Luciana Fonzo, la incansable manager de nuestro rugby.

El primer módulo fue marco para que cada una de las participantes recuerde año tras año, el historial del Nacional de Clubes, torneo que comenzó a jugarse en el 2011, en Córdoba y las experiencias que se fueron recogiendo en los sucesivos torneos, hasta la última edición disputada en Junín, el año pasado.

Luego se repiçitió la metodología con las chicas juveniles, que desde hace un par de temporadas también tienen su Nacional de Clubes, pasando luego por los diferentes testimonios de quienes supieron en su momento del halago de ganar este torneo, el más importante que a nivel clubes tiene el rugby argentino.

Y como no podía ser de otra manera, el último módulo quedó reservado para el tradicional «tercer tiempo», donde lo habitual fue la buena onda, la alegría, algo de música y esa comunicación virtual de estos tiempos, que nos permite estar cerca de muchos, superando la distancia física que nos impone la cuarentena.